LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA MILLENNIAL

Gabriela Cruz/GIR Comunicaciones

 

 

No sin antes desearles un excelente inicio de año 2018, les comparto que las pasadas vacaciones de diciembre tuve la oportunidad de ver una serie de televisión que me habían estado recomendando y que a mi parecer, es digna de un análisis serio sobre el papel ético de las redes sociales y las nuevas tecnologías en la comunicación.

Black Mirror, según la definición que se encuentra en Wikipedia, es una serie de televisión británica creada por Charlie Brooker, la cual gira en torno a cómo la tecnología afecta nuestras vidas, en ocasiones sacando lo peor de nosotros.

Su autor, Charlie Brooker explicó el porqué del título de la serie al periódico británico The Guardian, y señaló: El “espejo negro” (black mirror) se refiera a la pantalla fría y brillante de un televisor a un monitor o un teléfono inteligente.”

Y agregó: “Si la tecnología es una droga -y se siente como tal- entonces, ¿cuáles son los efectos secundarios?  Esta área -entre el placer y el malestar- es donde Black Mirror, está establecida. Cada episodio tiene un tono diferente, un entorno diferente, incluso una realidad diferente, pero todos son acerca de la forma en que vivimos ahora” y la forma en que podríamos llegar a vivir si no tenemos cuidado.

Desde que colegas de la Universidad del Sur me platicaron algunos de los primeros capítulos con la encomienda de “tienes que verla”, argumentando que era una serie obligada para los comunicólogos, tal fue mi interés que cedí a contratar Netflix, el sistema de televisión por internet por excelencia y de cuyo sistema hablaremos en otra entrega.

Para mí fue como volver a ver un episodio más de “Dimensión desconocida”, la famosa serie de televisión que muchos contemporáneos vimos en los años 80, pero una versión Millennial, es decir, que incluye los impresionantes alcances de la tecnología.

Un comunicado de prensa de la productora de televisión Endemol confirmó mi apreciación: describe la serie como un híbrido entre The Twilight Zone (Dimensión desconocida) y Tales of the Unexpected (Relatos de lo inesperado), “la cual que se nutre de nuestro malestar contemporáneo sobre nuestro mundo moderno, con historias que tienen un sentimiento de tecno-paranoia”.

Channel 4 describe el primer episodio, que se lanzó en DVD en 2012, como “una parábola retorcida en la era de Twitter”. Ese año, Black Mirror ganó el Premio Emmy Internacional en la categoría de mejor película o miniserie para televisión.

La segunda temporada se estrenó en 2013 y en 2015 Netflix obtuvo los derechos de la serie y encargó 12 capítulos para la tercera temporada. Ya como fan consumada, pude ver el inicio de la cuarta temporada que se estrenó el pasado 29 de diciembre del 2017.

Recientemente se anunció que Robert Downey Jr., el protagonista de Iron Man, compró los derechos del episodio titulado “Toda tu historia”, para hacer una posible adaptación cinematográfica por Warner Bros. y su propio equipo de producción, la compañía Team Downey.

Pero, ¿cuál es la razón de que hable de esta serie en este espacio? Al igual que quienes me la recomendaron, considero que es una serie obligada para todos aquellos que vivimos inmersos en el mundo de la comunicación, las redes sociales y la comunicación a través de los avances tecnológicos, ya que nos presenta historias donde se cuestiona el límite ético de su uso.

Por ejemplo: si un secuestrador pidiera a un jefe de estado mantener relaciones zoofílicas como pago del rescate ¿lo transmitiríamos?, ¿haríamos sondeos de opinión? ¿Quién no quisiera tener inserto un chip que nos permitirá grabar todo lo que vemos y poder consultarlo en cualquier momento? Pero, ¿en qué se convertiría esta herramienta en manos de una persona con celotipia? ¿Qué pasaría si pudiéramos bloquear a alguien pero no sólo en las redes sociales, sino que ya no tuviera posibilidad alguna de vernos o hablarnos? ¿Y si nos lo hicieran a nosotros?

Situaciones como éstas son presentadas en esta interesante serie de ciencia ficción, la cual, una vez más les recomiendo ver no a manera de promoción, sino con una visión crítica que nos haga cuestionarnos una vez más la importancia de la ética y la responsabilidad al hacer uso de los avances tecnológicos en la comunicación.

Puedes leer esta y otras columnas de opinión de Gabriela Cruz en:https://gabrielacruzcamach.wixsite.com/misitio

También las puedes escuchar  a través de:
SQCS Noticias, Riviera FM 98.1
http://www.emisoras.com.mx/riviera-playa-del-carmen/

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