REQUIEM POR LOS MEDIOS IMPRESOS II

Gabriela Cruz/GIR Comunicaciones

 

 

El autor del artículo titulado “Requiem por los medios impresos”, Jenaro Villamil, citó que la última cifra disponible en el INEGI es de 2008, cuando el tiraje total fue de casi 709 mil ejemplares para todos los periódicos, incluyendo ediciones matutinas, meridianas y vespertinas. Es decir, menos de un millón de ejemplares para un país de más de 120 millones de habitantes.

Desde 2008 el INEGI dejó de publicar cifras sobre tiraje, circulación y empleo en la prensa mexicana. Las últimas cifras, desde entonces, reflejaban una caída en los tirajes de los medios: en 1995 y 1996 la caída fue de 15.5 y 14%, como resultado de la crisis económica de esos años; entre 1997 y 2000 las cifras fueron positivas, pero a partir de 2001 la caída fue constante, hasta llegar a un 11% menos de tiraje entre 2005 y 2006, cuando los impresos bajaron de 828 a 695 mil.

Por su parte, el autor del libro “Los dueños del cuarto poder” (2008), Francisco Vidal,  subraya que son dos las razones más importantes que están generando la crisis y los despidos en los medios impresos:

“En primer lugar, a mis alumnos les digo que a los periódicos les va a pasar lo que antes sucedió con las velas. Antes de la energía eléctrica fueron el principal mecanismo de iluminación y ahora son adornos. En segundo lugar, el cambio de las audiencias. Ya ni los jóvenes que estudian comunicación leen los periódicos. Y recientemente, en un encuentro con voceadores, mencionaron que existe 80% de devolución de los medios impresos. Eso es muy grave. Es la desaparición de un modelo antiguo”.

El también director del sitio web La Rueda de la Fortuna, afirma que “estamos viviendo una situación muy similar a la que se produjo en la revolución industrial, cuando se acabó el telar artesanal y comenzó el telar industrial. A los románticos que defendían el viejo modelo se les llamó ‘ludistas’ y quienes creen que prevalecerá a toda costa el medio impreso son los ‘ludistas’ del periodismo”.

Vidal, reportero durante décadas del sector económico, afirmó que el diario La Jornada perdió la oportunidad de su vida, ya que tenía el mayor volumen de lectores vía internet, por encima de otros periódicos y ahora le han ganado medios como El Universal o El Imparcial. Y cita especialmente el caso de El Diario de Yucatán, “que prácticamente se transformó en una empresa de medio impreso a una compañía de múltiples servicios digitales”.

El también profesor de la Universidad Panamericana y quien participó en el proyecto digital de Reforma desde 1995, mismo que basó en el modelo del periódico argentino El Clarín, dijo que ahora el diario mexicano está sufriendo porque cometió un error desde el principio, que fue cobrar por el acceso a la información digital. Además, dijo, tampoco existió entre los medios impresos mexicanos una estructura de negocios real para la transformación digital. Vidal subraya que hay otro factor que agrava la crisis en México: el papel de los gobiernos estatales y del federal, ya que:

“…sostienen de manera artificial a decenas de medios sin audiencias ni lectores. Es un chayo (soborno) institucional, pero eso sólo les conviene a los dueños que están viendo cuánto más ganan, aunque todo sea efímero y superficial. La descomposición del Estado mexicano está acelerando la crisis del periodismo. Lo está hundiendo más porque muchos medios no tienen un compromiso con sus lectores sino sólo con los gobernantes o políticos que los financian.”

Con base en lo anterior, podemos concluir lo siguiente: ninguno de los diarios nacionales, incluyendo los grandes periódicos como Grupo Reforma, podían imaginarse siquiera lo que iba a pasar con la revolución digital.

Si bien los grandes diarios de México tenían sus versiones digitales, siempre las vieron como un complemento que “había que tener”, pero siguieron apostando en todo momento por la publicidad y los convenios gubernamentales en la versión impresa. No previeron que un días, esos millones de millenials crecerían y jamás comprarían un periódico impreso; sino que al madurar, buscarían informarse de noticias “serias” como lo han hecho con todo lo demás: a través de internet y de las redes sociales.

Lo peor: la clase política comprendió más pronto que la forma de llegar a los votantes potenciales es a través de los nuevos canales de comunicación, por lo que los convenios que mantienen aún publicaciones fantasmas, comenzarían a desaparecer.

Sólo algunos grandes grupos, como El Universal, tuvieron la visión de adaptarse rápidamente al cambio. No sólo no cobró por sus contenidos web, sino que desde el principio puso en su versión digital tanto interés como en la impresa. Milenio y Excelsior son otros casos que se mantienen vigentes, aunque el primero de estos apoyado más en su filial de Milenio Televisión, ofertando noticias de manera ininterrumpida a través de cable.

Imprimir un periódico es carísimo, la placa de una página costaba hace algunos años entre 4 y 5 mil pesos… y se utilizan cuatro placas para las planas a color. El papel y la manutención de las rotativas también lo son.  Los millennials, además, son la generación de las empresas libres de papel.

A los grandes diarios de México les pasó lo que a grupo Kodak, caso que abordaremos en nuestra próxima entrega: el gran titán de la fotografía que protagonizó una de las quiebras más espectaculares de toda la historia, por desestimar el potencial de la fotografía digital.

 

Puedes leer esta y otras columnas de opinión de Gabriela Cruz en: https://gabrielacruzcamach.wixsite.com/misitio

También las puedes escuchar  a través de:
SQCS Noticias, Riviera FM 98.1
http://www.emisoras.com.mx/riviera-playa-del-carmen/

 

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